Entre enero y julio de 2025, la Defensoría del Pueblo visitó 191 instituciones educativas en 32 departamentos para verificar las condiciones en que opera el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Como resultado, se recogió información de más de 103 mil niñas, niños y adolescentes.
El diagnóstico arrojó resultados mixtos: si bien hay logros como la entrega oportuna de alimentos desde el inicio del año escolar y el alcance del programa en zonas con alta deserción, también se encontraron fallas en infraestructura, calidad del servicio y en los propios alimentos entregados.
El PAE ha demostrado impacto positivo en poblaciones con mayor riesgo de abandonar las aulas, especialmente entre adolescentes. De los más de 103 mil beneficiarios consultados: el 40 % recibe almuerzo, que aporta cerca del 30 % de sus requerimientos nutricionales diarios. Asimismo, el programa llega a comunidades indígenas y rurales dispersas. Sin embargo, los comedores escolares presentan serios problemas: deterioro, falta de ventilación, humedad, deficiencias sanitarias y espacios inadecuados para comer.
En el 83% de las instituciones se incluyen alimentos de la región, lo que refuerza la identidad cultural y dinamiza las economías locales. En el 17 % restante este componente no se ha incorporado.
Aunque el 97 % de los establecimientos cumple con medidas básicas de higiene, se registraron casos de alimentos en mal estado o en cantidades insuficientes. El 35% de los beneficiarios encuestados afirmó quedarse con hambre después de comer.
Hallazgo preocupante: se detectó la entrega de productos ultraprocesados con altos contenidos de azúcares y grasas, contrariando la promoción de hábitos saludables.












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