En la comunidad wayuu, se ha levantado una nueva voz de protesta contra el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) que ha generado una inconformidad que revive tensiones históricas entre el Estado y las comunidades indígenas de La Guajira.
En ese sentido, líderes comunitarios denuncian que funcionarios del Icbf llegaron el año pasado a Manaure con promesas de empleo para 2026. Según relatan, realizaron reuniones, tomaron fotografías y recogieron firmas, generando expectativas de contratación que, hasta el momento, no se han materializado.
La falta de seriedad ha profundizado la sensación de incumplimiento.
De acuerdo con Rubiela Ipuana, líder de la comunidad de Jouchonmait, el compromiso era iniciar labores en febrero, pero han transcurrido más de 11 días del mes sin que exista claridad sobre los contratos prometidos. La incertidumbre, asegura, afecta directamente a las familias que contaban con esos ingresos.












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