Cuando una relación empieza a tambalearse, no siempre sucede por lo que ocurre dentro, sino por lo que se escucha fuera. Un comentario lanzado sin mala intención, una comparación innecesaria o una opinión que no pediste puede sembrar dudas donde antes había calma. Los juicios y las opiniones externas pueden dañar mucho tu relación si cuentas con las herramientas adecuadas para gestionarlas.
Cuando el foco se desplaza hacia lo que opinan otros, el vínculo pierde su propio centro. Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga, y experta en salud y bienestar de pareja en We-Vibe (www.we-vibe.com/eu/), manifiesta que, aunque esas voces que a veces escuchas y parecen criticar tus relaciones, no siempre son malintencionadas, pueden dañarte mucho: «Cuando damos demasiado peso a opiniones ajenas -familia, amistades, redes sociales o incluso ‘expertos’ sin contexto- corremos el riesgo de desplazar nuestro propio criterio y el de la pareja».
Cómo afecta a tus relaciones dar peso a las opiniones ajenas
Sin embargo, merece la pena tener en cuenta que una relación siempre debe construirse entre quienes la forman. Ya sea entre tu madre y tú, con tus amigos o tu pareja. Cuando le das prioridad a los comentarios externos, pueden aparecer consecuencias negativas que te generan malestar y terminan fracturando o poniendo en duda ese vínculo.
De pronto empiezas a cuestionar dinámicas que antes te funcionaban, solo porque no encajan con lo que otros consideran normal, o parecen estar cuestionadas constantemente. «Esto puede generar dudas innecesarias, comparaciones, o conflictos que no nacen del vínculo en sí, sino de expectativas externas», explica la experta.
Por qué las opiniones ajenas también importan
Eso no significa que debas aislarte. De hecho, la mirada externa también puede ser valiosa. «Igualmente, es importante contar también con una mirada ajena, que nos dé perspectiva, pueda opinar, con quien podamos debatir sobre la relación», matiza la psicóloga. La diferencia está en a quién eliges para abrir ese espacio.
Por eso es clave que sea alguien adecuado: «Alguien de confianza, en cuyo criterio confiemos y que no tenga conflicto de intereses al respecto». Una opinión así no sustituye a la pareja, sino que acompaña sin invadir.
De hecho, contar con apoyo cercano puede fortalecer el vínculo. La diferencia es que, no hay que delegar en estas opiniones todo el poder, sino, simplemente escucharlas, entender de dónde vienen y ver si merece la pena tenerlas en cuenta o no: «Una relación de pareja será más saludable si hay amigos o familia cerca que nos apoyen, nos den ideas, cuestionen ciertas cosas o que estén cuando lo necesitemos», explica Lombardía.
Cómo saber qué consejos tener en cuenta y cuáles no
Entonces, ¿cómo saber si un consejo suma o resta? Según la experta, «Los consejos saludables suelen ampliar la mirada, invitan a reflexionar y respetan nuestra capacidad de decidir». Es decir, imponen, no presionan ni dictan lo que se supone que hacer. Para poder analizar mejor a cuáles puedes darle importancia o no, la psicóloga propone algunas estrategias:
Pregúntate desde dónde habla quien opina. Ana Lombardía invita a reflexionar: «¿habla desde su propia experiencia no resuelta?, ¿desde prejuicios?, ¿desde una visión rígida de cómo ‘debe’ ser una relación?». El origen del consejo dice mucho de su impacto.
Tener en cuenta que, aunque venga desde el cariño, no siempre ayuda. «La clave está en si ese mensaje nos ayuda a entender mejor nuestro vínculo o nos aleja de él». Si te genera más ruido que claridad, quizá no sea el camino.
Fortalece el diálogo interno y con tus relaciones: «Trata de tener claro qué necesitas, qué te funciona y qué no. Además, háblalo abiertamente con tus relaciones» recomienda Lombardía.
Pon límites. La experta aconseja «establecer límites emocionales con el entorno, entendiendo que escuchar no implica obedecer ni justificar nuestras decisiones». Escuchar puede ser un acto de respeto sin renunciar a tu criterio.
Revisar por qué pedimos consejo. Como señala Ana Lombardía, «a veces no queremos orientación, sino validación o alivio emocional». Detectarlo ayuda a no confundir acompañamiento con dirección. (Hola.com).












Agencia Digital - Desarrollo web