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El desvío de grandes cantidades de insumos químicos controlados hacia centros de acopio clandestinos, para abastecer laboratorios de procesamiento de cocaína, era la actividad delictiva desarrollada por una red delincuencial identificada y desarticulada por la Fiscalía General de la Nación en Norte de Santander y Cesar. Seis de sus presuntos integrantes fueron judicializados.
El tráfico de sustancias para la elaboración de narcóticos constituye una de las conductas priorizadas por la Dirección Especializada contra el Narcotráfico, debido a su papel en la cadena de producción de estupefacientes y en el sostenimiento de las economías ilícitas.
De acuerdo con la investigación, la organización afectada habría utilizado dos empresas legalmente constituidas para importar desde China y países de Suramérica productos químicos. Los insumos, en lugar de ser almacenados en las sucursales autorizadas, eran trasladados hacia centros de acopio clandestino en Ocaña (Norte de Santander) y Aguachica (Cesar).
Desde estos puntos se abastecerían laboratorios de producción de cocaína ubicados en el Catatumbo y el sur de Bolívar, zonas de influencia del ELN. Para encubrir las operaciones, la estructura registraría exportaciones ficticias hacia Venezuela que no eran reportadas ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian).
Los seis judicializados son: Yorjan Palacio Villalba, Wilson Castillo Lindarte, Breider Alexis Calderón Martínez, Sebastián Contreras Tamayo, Javier Angarita y Yesid Alejandro Franco Ramírez. Según los elementos materiales probatorios, cada uno cumpliría funciones específicas en la adquisición, coordinación logística, acondicionamiento y transporte de las sustancias.
Palacio Villalba sería el encargado de dirigir y financiar la organización, además de gestionar las importaciones a través de las empresas. Castillo Lindarte asumiría la supervisión de las rutas y el ocultamiento de la trazabilidad de los precursores, mientras que Calderón Martínez apoyaría las actividades logísticas.
Por su parte, Contreras Tamayo tendría a cargo del acondicionamiento de los cargamentos, la articulación de los procedimientos de cargue y el retiro de etiquetas para ocultar la procedencia de la mercancía. Angarita y Franco Ramírez, entre tanto, estarían implicados en el transporte de los insumos hasta los lugares de almacenamiento.
Las actividades de policía judicial permitieron documentar diferentes operaciones de importación y desvío de sustancias controladas, entre ellas:
Con los elementos materiales probatorios y la evidencia física recaudados, la Fiscalía imputó a los seis procesados los delitos de concierto para delinquir agravado y tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos. Ninguno aceptó los cargos y un juez de control de garantías les impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
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