El Ministerio de Educación Nacional, a través de la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar (UApA), presentó el balance del PAE entre 2022 y 2026: el país aumentó la inversión como nunca antes y los recursos quedaron garantizados. Pero el reporte abre una pregunta incómoda: si el presupuesto creció, ¿por qué en decenas de territorios se atienden menos estudiantes?
El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, puso sobre la mesa el dilema que hoy debe responder cada entidad territorial: ¿dónde se está quedando el dinero que se ha aumentado para el Programa de Alimentación Escolar? ¿por qué se redujo la atención en territorios con mayores recursos? ¿por qué sube el costo de la ración del PAE mientras disminuye la atención a más niños y niñas?
El PAE hoy cuenta con un respaldo financiero mucho mayor que hace cuatro años. En 2022 el programa tenía $ 4,33 billones y en 2026 llegó a $ 7,24 billones, es decir, $ 2,91 billones más. Además, el aporte de la Nación creció de $ 1,5 billones a $ 3 billones, con $ 1,5 billones adicionales.
El presupuesto está sobre la mesa. La pregunta es otra: ¿qué territorios lo están convirtiendo en cobertura real y en cuáles no se convierten en alimentación?
A pesar del aumento de recursos, el país pasó de 5,9 millones de niñas y niños atendidos en 2022 a 5,6 millones en 2025, volviendo a niveles de atención en cantidad de estudiantes de 2019. La caída equivale a 253.360 beneficiarios menos.
A esto se suma otra preocupación: el Ministro advirtió que el costo promedio de la ración, en el país, aumentó un 35 % en el periodo analizado, incluso cuando la tendencia de la inflación de alimentos empezó a bajar. Y citó un caso extremo: Sincelejo, donde la ración pasó de $ 3.800 en 2022 a $10.600 en 2025 (con una variación del 173 %).












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