Lo que antes se consideraba desechos (cáscaras de frutas, restos de alimentos y residuos de cosechas) hoy se convierte en una oportunidad para impulsar la producción de alimentos, mejorar los cultivos, restaurar el suelo y proteger el ambiente. En el territorio indígena Kankuamo, en Valledupar (Cesar), el Centro de Investigación y Transferencia de Tecnología (CIT) Motilonia de Agrosavia hizo la apertura de la primera planta de bioconversión con mosca soldado negra (Hermetia illucens), una tecnología innovadora que transforma residuos agrícolas en proteína de alto valor para la alimentación animal (gallinas, peces, cerdos) y en biofertilizantes para la producción agrícola.
El proyecto es orientado por la investigadora máster Clara Yalexy Delgado Ochica del CIT Motilonia, financiado por de la Agencia Empresarial de los Países Bajos y en alianza con NGN, Entopro y la Universidad Nacional de Colombia, el cual marca un hito para la región.
Su implementación consolida un modelo de economía circular que fortalece la gobernanza ambiental, empodera a las comunidades de Cesar y La Guajira, y promueve la transición agroecológica.
Estos residuos son recolectados para alimentar la mosca soldado negra, un insecto capaz de convertir grandes volúmenes de materia orgánica en recursos útiles para los sistemas agropecuarios.
Durante ese proceso, las larvas producen una proteína de alta calidad que puede incorporarse en la alimentación de especies menores como pollos de engorde, gallinas, peces y cerdos, mientras que el material resultante de la bioconversión se transforma en un biofertilizante orgánico que mejora la fertilidad del suelo y el desarrollo de los cultivos.












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